UN ESTÚPIDO ES ALGUIEN QUE CAUSA DAÑO SIN OBTENER BENEFICIO, AFIRMÓ CIPOLLA – por Lázaro Covadlo
El título del artículo es un resumen. Exactamente, Carlo M. Cipolla enunció: “Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupos de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”. El aserto se formula como “La tercera ley”, incluida en Las leyes fundamentales de la estupidez humana, un extensa sección del libro titulado Allegro ma non troppo, que escribió Cipolla a finales de los años ochenta y fue publicado en España, en 1991, por la editorial Crítica. Las otras leyes se formulan así: Primero: “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”. Segundo: “La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”. El tercer punto, también llamado ley de oro, es el ya mencionado. El cuarto dice: “Las personas no estúpidas subestiman siempre el poder nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error”. Y por último el quinto: “La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe”.
Se trata de un libro muy bien escrito y que hace gala de un gran sentido del humor. Seguramente Carlo M. Cipolla (1922-2000), que fue autor de numerosos libros y ejerció como profesor de Historia Económica en diversas universidades europeas y norteamericanas, debió de ser un hombre de gran inteligencia. Vamos, un auténtico intelúxido. ¡Salve, Carlo M. Cipolla!
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