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La Coctelera

EL IMPERIO DE LA BOLUDEZ - Por Héctor Trillo (ARTÍCULO CAPTADO POR JAUME NADAL)

La Argentina es, como se sabe, país anfitrión de la "cumbre" de presidentes
americanos que se celebra en estos momentos en Mar del Plata Es decir que se
trata de una decisión política del gobierno nacional con respecto a su
realización en nuestro país. Es por eso que lo primero que resulta
francamente estúpido es que sectores que adhieren manifiesta y públicamente
a este gobierno, celebren la llamada "contracumbre" oponiéndose
especialmente a la visita al país del presidente de los EEUU, ello sin
contar el hecho de la denominación de "cumbre de los pueblos" para indicar
que en tal "contracumbre" representa un sentir popular que bien podrá ser
cierto respecto de Bush, pero es absolutamente ajeno a los minúsculos
partidos políticos que representan localmente a los dirigentes que una y
otra vez aparecen en la televisión como dignatarios.
Todos ellos juntos, su interminable gama de partidos políticos y todas las
asociaciones disfrazadas de defensoras de derechos de las gentes,
no sumaron más de 200.000 votos

Otro aspecto que llama incluso a recordar al gran Discepolín es la presencia
de Diego Maradona, que arrastra multitudes para conseguir tocar al ídolo o
lograr un autógrafo en el medio de la parafernalia de consignas vacuas del
tipo "fuera Bush". Y por supuesto no podemos dejar de observar con ese dejo
de desazón que provoca la barbarie, cómo el ex golpista venezolano,
verdadero paladín de la baratura, se yergue como representante nada menos
que de otro grande de la historia americana: Simón Bolívar.
En el medio, el dictador más antiguo del mundo, hace jueguitos conuna pelota
en un programa de televisión cholulo y "capitalista" como ninguno, junto al
astro del fútbol mencionado.
Y para completar el cuadro, el sindicalismo fascista local encuentra una
nueva excusa para no trabajar y dejar a Buenos Aires sin subtes y al país
sin clases: la presencia del presidente yanqui.
Todo junto, biblia y calefón, farándula y politiquería, anfitrionismo y
gritos destemplados. Consignas atentatorias de la más elemental
inteligencia. Todo junto se suma al sentimiento xenófobo, sectario y
clasista de grupos "indigenistas" y similares que ven con un odio mezcla de
resentimiento e impotencia, todo lo que sea "rubio".
El país se sume en el atraso de millones de chicos sin clases, actividades
detenidas por huelgas o por "asuetos", desgañites y destemples de absurdos
personajes de historieta.
Mientras tanto, y para seguir la lista, los "artistas" se encargan de
decirnos dónde está la verdad, y hasta la cantan. Ha de ser por eso que en
los países donde reina "la verdad" no puede volar una sola mosca opositora,
como todo el mundo sabe. Incluso ellos mismos.
Viene a nuestra mente una entrevista que hace algunos años le realizara el
periodista peruano Jaime Bailey al cantante Silvio Rodríguez para la
televisión de Miami. En un momento dado, Bailey le preguntó a Rodríguez si
tal entrevista podría ser vista en Cuba. La cara demudada del cantante y su
callada fueron la respuesta.
Bien. Tenemos entonces que nuestro país invita y acepta en su seno a la
comunidad de presidentes americanos. Incluso acepta que no sea invitado el
dictador cubano. Desea, consigue y acepta una reunión "a solas" entre
Kirchner y Bush. Invierte una millonada para poner a Mar del Plata "a tono".
Desarrolla un gasto impresionante en mecanismos de seguridad. Y todo esto lo
hace para que al mismo tiempo consabidos "sostenidos" por el poder político,
como D Elía, Bonasso y similares, lleven adelante el estandarte de la
boludez..
Por supuesto que no se trata acá de que la gente no se manifieste como se le
cante, tal como no puede hacerlo en las dictaduras que estos dirigentes
admiran. De ninguna manera. Acá los intolerantes está bien claro quiénes
son. De lo que se trata es de ser mínimamente coherentes, y si no lo son,
decírselo, como modestamente tratamos de hacerlo desde aquí.
Mientras la potencia del norte crece y avanza absoutamente indiferente a
tanta estupidez, nuestro pobre y atrasado país iniverte su tiempo y sus
energías en empobrecerse y atrasarse más todavía. Qué otra cosa puede
esperarse de todo esto.
Mientras más allá del río Grande se yergue el "imperio" más grande del
planeta, acá, en este sur que existe, se yergue el imperio de la boludez.

Héctor Trillo

UN ESTÚPIDO ES ALGUIEN QUE CAUSA DAÑO SIN OBTENER BENEFICIO, AFIRMÓ CIPOLLA – por Lázaro Covadlo

El título del artículo es un resumen. Exactamente, Carlo M. Cipolla enunció: “Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupos de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio”. El aserto se formula como “La tercera ley”, incluida en Las leyes fundamentales de la estupidez humana, un extensa sección del libro titulado Allegro ma non troppo, que escribió Cipolla a finales de los años ochenta y fue publicado en España, en 1991, por la editorial Crítica. Las otras leyes se formulan así: Primero: “Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo”. Segundo: “La probabilidad de que una persona determinada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”. El tercer punto, también llamado ley de oro, es el ya mencionado. El cuarto dice: “Las personas no estúpidas subestiman siempre el poder nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error”. Y por último el quinto: “La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe”.
Se trata de un libro muy bien escrito y que hace gala de un gran sentido del humor. Seguramente Carlo M. Cipolla (1922-2000), que fue autor de numerosos libros y ejerció como profesor de Historia Económica en diversas universidades europeas y norteamericanas, debió de ser un hombre de gran inteligencia. Vamos, un auténtico intelúxido. ¡Salve, Carlo M. Cipolla!
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LA ESTUPIDEZ QUE COSTÓ CIEN MILLONES DE MUERTES - Por Leopoldo Beltrán

Cien millones de muertos. Millones de huérfanos y viudas. Un infierno que en Europa duró seis años, prodigando sufrimiento y desgracias a granel. Ese fue el balance de la Segunda Guerra Mundial. Una tragedia que hubiera podido evitarse de no mediar la acción estúpida de Neville Chamberlain, el canciller de Gran Bretaña en 1938, año en el que el que las hordas de Hitler invaden Checoslovaquia. Chamberlain, repulsivamente timorato, convence a Eduard Daladier, a la sazón primer ministro de Francia, de que después del atropello el dictador del Tercer Reich se dará por satisfecho. Como fruto de esta política falsamente apaciguadora surge el célebre Pacto de Munich, que le dará tiempo a los nazis de armarse y, en unos meses más, invadir Francia, Noruega, Holanda, Dinamarca, Bélgica y Polonia.
Neville Chamberlain. Observen bien su rostro de expresión grave y pomposa, como el de la mayor parte de los tarupitencos.

Y aquí en otra foto, con Adolf Hitler, fuera ya de la escala cuyo grado más bajo es la teratupidez. El subhumano Hitler, que hundió a Alemania en la miseria y la vergüenza sin paliativos, está al margen de cualquier posible calificación.

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JOAN CLOS, PRIMER GILIXÓLIDO DE LA CIUDAD DE BARCELONA - Por Lázaro Covadlo

¿A quién se le ocurre imponer sanciones que no se podrán hacer cumplir? ¿Quién pude tener la brillante idea de aplicar multas que jamás se cobrarán? A Joan Clos, Excelentísimo Alcalde de Barcelona (¡ojo!, Barcelona de Cataluña, no de Venezuela)¡Grande, Joan Clos, grande! Bienvenido al panteón de los gilixólidos de lujo.
A continuación: artículo publicado en EL MUNDO DE CATALUNYA el 27/10/2005

MÁS RIGOR PARA MULTAR A LOS POBRES - Por Lázaro Covadlo

Las ordenanzas del alcalde Clos que permiten multar a los infractores del top manta, los acróbatas callejeros, los mendigos, y a todos aquellos que pernoctan en la vía pública no me parecen suficientemente estrictas. Yo propondría que las sanciones, en el caso de los mendigos y los que gustan de dormir en la calle, fuesen más severas: planteo que en lugar de los míseros 120 o 500 euros que se les quiere imponer, se les expropie las fincas que pudieran poseer en Marbella o la Costa Brava, que se les decomise los yates, los automóviles marca BMW —como esos que poseen tantos ediles y políticos de izquierda—, que se les intervenga las cuentas bancarias, en especial los depósitos en divisas. Y que les saquen los Rolex, las existencias de whisky, vinos añejos y otros licores caros. Que a sus mujeres les sean requisadas las joyas y los abrigos de armiño y a sus hombres los trajes de Armani, los palos de golf y demás pertenencias suntuarias. Así aprenderán a no mendigar ni a pernoctar en la calle. Y si insisten en seguir mendigando, que lo hagan en sus propios domicilios. Que el alcalde Clos puede que sea un genio, pero no se le nota porque suele ser excesivamente moderado, valga la contradicción.

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